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Escrito por Alejandra Folgarait

El descubrimiento de pinturas murales en una habitación de Xultún, una antigua ciudad en el noroeste de Guatemala, confirma que los mayas del siglo IX tenían una cultura muy desarrollada, que nada tenía que envidiarle a la egipcia. Según los arqueólogos, el calendario maya se basaba en cálculos numéricos sofisticados y observaciones astronómicas, pero no predecía el fin del mundo.
En 2001, William Saturno se encontraba explorando la selva de Guatemala en busca de estelas mayas con glifos, cuando se refugió en una especie de cueva para protegerse de la lluvia torrencial. Al iluminar el techo, el arqueólogo norteamericano, que entonces era parte del museo Peabody de la Universidad de Harvard, no dio crédito a lo que veían sus ojos. Fantásticas figuras humanas se mezclaban con inscripciones pintadas en colores sobre la piedra. Era la ciudad maya de San Bartolo, hogar de las pinturas murales más espectaculares y antiguas de la civilización americana que floreció entre los siglos 250 a.C y 900 d.C. Este descubrimiento volvió famoso al joven Saturno, que aún explora el lugar.
Una década después de aquel hallazgo fortuito, uno de los estudiantes de Saturno repitió la escena. Esta vez, ocurrió a unos pocos kilómetros de San Bartolo, en la ciudad maya de Xultún, donde se descubrió una habitación hermosamente decorada con murales, aunque con grandes señales de saqueo.
Las pinturas murales de la casa de Xultún muestran a un rey ataviado con grandes plumas azules, un hombre robusto arrodillado ante él (posiblemente el dueño de casa, un escriba) y tres extraños hombres de negro. Además, en dos de las paredes aparecen símbolos numéricos –rayas y puntos- y dibujos de la Luna y otros astros.
Tras dos años de minucioso análisis, Saturno y otros especialistas publicaron sus conclusiones científicas. En esas paredes sepultadas por la selva húmeda se encuentra la evidencia más antigua del calendario maya. Hasta ahora, los arqueólogos sólo contaban con el Códice Dresden, escrito alrededor del año 1.300 sobre corteza vegetal, para estudiar los orígenes del calendario maya.
Los jeroglíficos pintados en las paredes de Xultún suponen detalladas observaciones del Sol y de la Luna, además del tránsito celeste de los planetas Venus, Marte y Mercurio. Mediante complejos cálculos, los mayas podían predecir así eventos astronómicos futuros, como los eclipses.
En las últimas décadas, los arqueólogos reconocieron que la civilización maya, que se extendió desde el antiguo México a Honduras, fue una de las más sofisticadas que existieron en el pasado. La cultura maya comenzó alrededor de 2.000 años antes de Cristo y experimentó un gran colapso alrededor del año 900 d.C. Si bien los españoles luego intentaron exterminar esta civilización, los mayas aún existen en varias zonas de América Central.
Los mayas no sólo crearon una arquitectura monumental y un arte exquisito sino que también contaron con un sistema numérico vigesimal y llevaron a cabo observaciones astronómicas muy precisas. Desarrollaron dos tipos de calendario, uno de 365 días basado en el Sol y dedicado a ceremonias sagradas, y otro de 260 días guiado por las fases de la Luna, que se usaba para los asuntos civiles de la vida cotidiana. Asimismo, los mayas contaban los días transcurridos desde una fecha precisa del pasado, considerada el Día de la Creación.
Las anotaciones encontradas en Xultún, realizadas unos 1.200 años atrás, son complejos cálculos matemáticos que se extienden miles de años hacia el futuro. Sin embargo, advierten los arqueólogos, ninguna de las inscripciones se relaciona con profecías apocalípticas ni cataclismos del fin del mundo. Más bien, es como si alguien hubiera estado resolviendo problemas matemáticos en las paredes, usándolas como si fueran un pizarrón.
“Los antiguos mayas predijeron que el mundo continuaría, que dentro de 7.000 años las cosas serían exactamente como hoy”, subraya Saturno. “Nosotros seguimos buscando finales. Pero los mayas buscaban una garantía de que nada cambiaría. Se trata de una mentalidad completamente diferente a la nuestra”, insiste el especialista en arqueología maya.
Los investigadores de la civilización maya enfatizan que la astronomía y la arqueología se diferencian de la astrología, un conjunto de creencias asociadas al movimiento de los astros que no cuenta con sustento científico. Aquellos que temen el “apocalipsis maya” del próximo 21 de diciembre de 2012 harían bien en leer estudios arqueológicos en vez de horóscopos.
TAGS: arqueología- mayas- Xultún- pinturas murales- calendario
Fuente: Saturno, W. A et al. "Ancient Maya Astronomical Tables from Xultun, Guatemala”. Science. May 11, 2012.
Crédito fotos: Tyrone Turner/National Geographic
Alejandra Folgarait
Periodista científica. Publicó los libros de divulgación científica "Manipulaciones genéticas" (Editorial Norma) y "En Trance" (Editorial Sudamericana), además de numerosos artículos sobre ciencia, salud, cultura y tecnología en medios nacionales e internacionales.
Periodista científica. Publicó los libros de divulgación científica "Manipulaciones genéticas" (Editorial Norma) y "En Trance" (Editorial Sudamericana), además de numerosos artículos sobre ciencia, salud, cultura y tecnología en medios nacionales e internacionales.
La cultura maya
El proyecto arqueológico de Xultún



